El siglo XV marca el inicio de una serie de cambios en la civilización europea occidental. Durante el Renacimiento, los artistas crean obras de arte admirables, el cristianismo se depura, la ciencia se sistematiza y los descubrimientos geográficos amplían el mundo. Se conforman los imperios coloniales de España y Portugal, se expande la economía, se abren nuevos mercados. Las monarquías nacionales estructuran sus dominios con la idea de la Nación-Estado. La burguesía en tanto, es la nueva clase que lentamente sustituirá a la nobleza como clase dominante.
La Época Moderna se caracteriza por el predominio de una nueva corriente de pensamiento que pone en el centro de sus preocupaciones al ser humano, en contraposición a las corrientes teístas que ponen a Dios o a varios dioses como centro de interés. La mirada cambia, se traslada desde Dios hacia el ser humano. Estamos hablando del humanismo.

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